3 feb. 2009

Este pogo universal

Nos abrazamos saltando sobre nuestros pies que son libres, sin olvidar a cuántos no les permiten saltar. Bailamos al son de esta melodía rabiosa, alzando las manos por quienes tienen prohibido bailar. Subimos para pintar de colores este cielo sureño y que ya no tenga que importarnos que hora son en Washington. Allá ellos con la crisis que no encuentra salida. ¡Te la culpo a tí!





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