20 jul. 2010

Como una domiciliaria

Comienzos del tercer día sin salir de mi casa más que para ir a la farmacia. Desde lo más recóndito de mi cuarentena, ví Hamlet en blanco y negro, las biografías de Fontanarrosa y Mario Vargas Llosa, leí los diarios, ví la última de X-men, esuché música, mucha, cambié el header del blog, me colgué con Concert channel, aprendí sobre la política en las relaciones sociales del reino animal, vi cómo construían dos torres gemelas en Barhein, jugué bastante al winning eleven, conocí la historia del verdadero Sherlock Holmes, leí muchos blogs, conocí algunos nuevos, empecé un libro, ví un documental sobre los últimos días de vida de Juan Domingo Perón, chateé, hablé largo y tendido por teléfono, pinté algunos ladrillos, tarea que tenía pendiente hacía un tiempo, ví otro documental sobre cómo logran orientarse las palomas mensajeras para emprender el camino de regreso a casa, además de dormir mucho a cualquier hora del día o de la noche, y aburrirme bastante. La licencia médica por faringitis es como una condena al embole.

1 comentario :

Anónimo dijo...

I need to know what Antonia says about that :P

Glenna